sábado, 30 de mayo de 2009

EL CONCEPTO DE HOMBRE

INTRODUCCIÓN
La antropología es considerada una disciplina que debe ocuparse no solo de aspectos racionales e individuales del hombre, sino insistir también en el sentimiento y en el aspecto social, sin perder de vista la importancia de superar el dualismo y de destacar lo personal como central. En el pasado la antropología ha tenido un aspecto marcadamente helénico. La razón griega ha sido un elemento imprescindible para el esbozo programático del hombre. Por ello se ha popularizado la célebre definición del hombre como animal racional. En esta presentación se proponen otros elementos a analizar de la realidad humana. El trabajo liberador de (Marx), la dimensión espiritual (Scheler), el carácter persona (Mounier), el factor ludico (Marcuse) vigorizan el planteamiento tradicional y abren un caudal enorme de perspectiva.

TAREAS

Elaborar una presentación en power point que contenga los siguientes puntos 
1. Breve descripción biográfica del autor
2. Ubicar el contexto histórico de cada autor, su política, filosofía, arte, sociedad, ¿Cómo vivían?, ¿a qué dedicaban su tiempo libre?, ¿cómo vestían?, ¿qué ambiente se respiraba en aquella época? ¿a qué fiestas religiosas acudiríais? ¿Cuáles son los oficios y como se clasifica entre los hombres y las mujeres? ¿Que signos utiliza para comunicarse sin necesidad de requerir expresarse de modo racional y claro? ¿Cómo transmiten su cultura? ¿Quiénes tiene acceso a la cultura?
3. Redactar la definición de hombre propuesta por el autor. 
4. A partir de la investigación analizar por que el autor define al hombre de esa forma y que relación tiene con su contexto. 
5. Explicar de que forma el contexto y el concepto de hombre insiste en el compromiso de transformación del entorno individual, social e histórico

PROCESO

1. El docente los organizara en equipos de tres personas, se les asignara uno de los siguientes autores: Platón, Aristóteles, Santo Tomás, Maquiavelo, Marx, Freud, Sartre, Scheler, Mounier, Marcuse. 
2. Cada equipo distribuirá la organización de las tareas, es necesario investigar, editar y presentar el trabajo.

EVALUACIÓN

La evaluación consistirá en: 
Información completa y clara 
Orden de ideas 
Fuentes informáticas 
Profundidad temática 
Claridad en la presentación de diapositivas (no saturadas)

CONCLUSIONES

 A partir de la investigación analizar por qué el autor define al hombre de esa forma y que relación tiene con su contexto.  

Explicar de que forma el contexto y el concepto de hombre insiste en el compromiso de transformación del entorno individual, social e histórico

Webquest elaborada por Juan Carlos Vicencio Huerta


Adpatación: RFG

martes, 26 de mayo de 2009

EVOLUCIÓN CONTRA CREACIÓN

El Periódico 18/9/05
JOSÉ MANUEL Sánchez Ron
Miembro de la Real Academia Española y catedrático de Historia de la Ciencia de la Universidad Autónoma de Madrid.

Charles Darwin dio a conocer su teoría de la evolución en 1859, en un libro que desde entonces forma parte de las obras más importantes de la cultura universal: On the Origin of Species. Menos de un año después, un obispo de mal recuerdo intentó menospreciar la nueva teoría con unas vergonzosas palabras: "Querría preguntar al profesor Huxley ... sobre su creencia de que procede de un mono. ¿Esta ascendencia proviene del lado del su abuelo o del de su abuela? "Palabras a las que el propio Thomas Huxley, distinguido biólogo, contestó con la dignidad que él mismo, Darwin y la ciencia se merecían:" No tendría ninguna vergüenza de haber surgido de un origen como este, pero sí me avergüenzo proceder de alguien que prostituirse los dones de la cultura y la elocuencia al servicio de los prejuicios y la falsedad ".

Hace, pues, casi 150 años que disponemos de uno de los instrumentos científicos que mejor, y con más éxito, nos han ayudado en la tarea de conocer cuáles fueron nuestros orígenes. Y el tiempo ha pasado desde que la idea de la evolución de las especies que pueblan la Tierra (entre las que, guste o no guste, figura la especie humana) ha sido atacada por motivos en los que las creencias religiosas ocupan un lugar preferente.

Estados Unidos, la nación más poderosa del planeta, líder en el avance de la ciencia, se ha distinguido a la hora de luchar en contra de la teoría de la evolución. A comienzos de la década de 1920, varios estados prohibieron la enseñanza de la evolución, decisión que fue anulada, por anticonstitucional, en 1968 por el Tribunal Supremo. Poco después, sin embargo, la década de 1970, Arkansas y Luisiana introdujeron una norma que exigía que se debía dedicar el mismo tiempo a los colegios a enseñar una interpretación literal del Génesis, es decir, al creacionismo, que a la evolución (de nuevo, esta norma fue revocada por el Tribunal Supremo, 1987). Pero la historia no se detuvo aquí: en 1999, el Consejo Escolar de Kansas aprobó eliminar la evolución, así como la teoría del Big Bang, de los programas científicos del Estado. No se prohibía la enseñanza, pero sí que el tema se incluyera en los exámenes que se realizaran en todo el Estado.

HACE UNOS DÍAS, a primeros de agosto, el presidente estadounidense, George Bush, ha vuelto a la carga, esta vez utilizando una vieja táctica, la de utilizar otras palabras: en lugar de creacionismo, ahora se habla de "diseño inteligente "(alguien - un Dios - debió de diseñar la vida, y en particular la humana). Concretamente, lo que ha hecho es manifestar que se debería tratar del "diseño inteligente" al mismo tiempo que de la evolución cuando se enseña a los estudiantes sobre la creación de la vida. "Creo - dijo - que parte de la educación es exponer a la gente diferentes escuelas de pensamiento".

"Exponer a la gente diferentes escuelas de pensamiento". Puede sonar bonito, incluso democrático, pero esconde falacia evidentes: en aras a un principio pluralista como éste, ¿debemos enseñar los principios de la democracia junto con los de la tiranía?, ¿Dedicar el mismo tiempo al 'alquimia que a la química, la física de Aristóteles que a la de Einstein?, ¿introducir a los jóvenes en los principios de la magia al mismo tiempo que nos esforzamos en enseñarles los fundamentos de la ciencia? Se olvidan, por otra parte, los que argumentan como el señor George Bush, de un detalle importante: hasta la fecha la enseñanza de la religión - es decir, del creacionismo o del diseño inteligente--- ha ocupado mucho más espacio y tiempo en los programas de estudio que la idea o teoría de la evolución. ¿Quién necesita más ayuda no es la enseñanza de las religiones, que cuentan con todo tipo de instrumentos de promoción, dentro y fuera de la escuela, sino el evolucionismo. Hay otro argumento, que casi es vergonzoso recordar: el creacionismo, el diseño inteligente, puede consolar nuestra existencia (algo perfectamente comprensible), pero no ha explicado nunca nada. Nos protege ante el desamparo de una existencia de la que desconocemos el origen y el sentido, aunque en modo alguno ilumina nuestro entendimiento, la facultad que tanto valora nuestra especie.

Contrariamente, la idea de la evolución, ya sea a la manera de Darwin o en otras versiones, no lo explica todo, por supuesto, pero sí que explica muchas cosas, y cada vez más.

EN REALIDAD, el señor Bush no es sino la punta más notoria de un enorme iceberg que integran instituciones como The Discovery Institute, fundado en 1991 por un alto funcionario de la Administración de Reagan. El diseño inteligente se ha convertido en una parte tan importante de las actividades de este instituto que ha creado una división, el Centro para la Renovación de la Ciencia y la Cultura, que dedica todo su tiempo a esta causa. Su táctica ha sido resumida con estas palabras: "Utilizar el diseño inteligente como un instrumento para combatir la evolución y así promover una agenda politicoreligiosa conservadora".

En ocasión de la muerte de Kirthely Mather, que había testificar a favor de la evolución en un juicio que se celebró en 1925 en Tennessee contra un profesor de instituto, John scops, que fue condenado por enseñar la teoría de la evolución, el gran naturalista y divulgador científico Stephen Jay Gould escribió en 1983: "Cuando pienso que volvemos a estar enzarzados en la misma lucha por uno de los conceptos mejor documentados, más convincentes y excitantes de la historia, no sé si reír o llorar ". Pues eso mismo, pero 20 años después.

Evolución frente a oscurantismo

Razones de una teoría
Richard Dawkins 
La Vanguardia: 30/06/2004

¿Cuál es, pues, el enigma de Darwin y cuál es su solución? De todos los billones y billones de formas de juntar las partes de un cuerpo, sólo una minoría infinitesimal sobrevive, busca alimento, come y se reproduce. Es cierto que hay muchas formas diferentes de estar vivo-diez millones de formas diferentes al menos, si contamos el número de especies distintas vivas hoy-; ahora bien, por muchas formas que haya de estar vivo, seguro que hay muchísimas más de estar muerto . 

Podemos concluir sin temor a equivocarnos que los cuerpos vivos son miles de millones de veces demasiado complicados-demasiado improbables desde el punto de vista estadístico-para haber llegado a existir por pura casualidad. Es algo tan improbable como que hayan sido diseñados, puesto que el mismo Diseñador sería aún más improbable. Entonces, ¿cómo se explica la aparición de los seres vivos? La respuesta correcta-la respuesta de Darwin - es que el azar desempeña un papel en la historia, pero no interviene en acto único y monolítico. Se trata, más bien, de toda una serie de diminutos pasos, producidos en secuencia y cada uno de ellos lo bastante pequeño para ser un producto creíble de su antecesor. Estos pequeños pasos están causados por mutaciones-errores aleatorios-en el material genético. La mayoría de los cambios resultantes son perjudiciales y conducen a la muerte. Unos pocos resultan ser ligeras ventajas que conducen a una mayor supervivencia y reproducción. Mediante este proceso de selección natural, los cambios que resultan beneficiosos acaban difundiéndose por toda la especie y se convierten en la norma. Y ya está todo a punto para el siguiente pequeño cambio en el proceso evolutivo. Después de, por ejemplo, un millar de pequeños cambios en serie como esos en los que cada cambio proporciona la base para el siguiente, el resultado final acumulado se ha convertido en algo demasiado complejo para ser el resultado de un único acto del azar. 

Aunque es teóricamente posible que un ojo surja de la nada gracias a un único paso afortunado, en la práctica eso es inconcebible. La cantidad de suerte necesaria es demasiado grande, supone cambios simultáneos en un enorme número de genes. Podemos descartar de modo categórica semejante coincidencia milagrosa. Sin embargo, es perfectamente verosímil que el ojo moderno haya surgido de algo casi igual que el ojo moderno pero no del todo: un ojo ligeramente menos complejo. Del mismo modo, ese ojo ligeramente menos elaborado surgió de otro ojo a su vez ligeramente menos elaborado y así sucesivamente. Suponemos si un número lo bastante grande de diferencias lo bastante pequeñas entre cada etapa evolutiva y la anterior, seremos capaces de hacer derivar un ojo completo, complejo y funcional desde un simple tejido de piel. ¿Cuántas etapas intermedias se nos permite presuponer? Depende de cuánto tiempo dispongamos. ¿Ha habido suficiente tiempo para que los ojos evolucionan dando pequeños pasos desde la nada? 

Los fósiles nos dicen que la vida lleva evolucionando en la tierra desde hace más de 3.000 millones de años. Para la mente humana resulta casi imposible concebir tal inmensidad temporal. Nosotros, que natural y felizmente percibimos nuestra vida como un período bastante largo, no contamos con vivir ni siquiera un siglo. Han pasado 2.000 años desde que vivió Jesucristo, un lapso lo bastante prolongado para difuminar la distinción entre la verdad y el mito. ¿Somos capaces de imaginar un millón de veces ese período? Supongamos que quisiéramos escribir toda la historia en un simple Pergamino. Si consiguiéramos condensar toda la historia d. C. en un metro, ¿qué longitud tendrán la parte a. C.? La respuesta es que la parte del Pergamino correspondiente al período anterior a nuestra era iría desde Milán hasta Moscú. Pensemos en la cantidad de cambio evolutivo que eso permite. Todas las razas de perros domésticos (pequinesa, caniches, SPANIEL, san Bernardos y chihuahuas) proceden de lobos a lo largo de un período que se mide en cientos o, como mucho, miles de años: sólo dos metros en el camino de Milán a Moscú. Pensamos en la cantidad de cambio que hay en el paso de un lobo a un pequinés. Multipliquemos esa cantidad de cambio por un millón. Considerando las cosas así, resulta fácil creer que un ojo haya podido evolucionar grado a grado a partir de un no ojo. 

A veces se sostiene que las partes de un ojo tienen que estar todas juntas o de lo contrario el ojo no funciona en absoluto. Medio ojo, se añade, no es mejor que la ausencia de ojo. No se puede volar con media ala; no se puede oír con medio oído. Por lo tanto no puede haber habido una serie de pasos graduales intermedios que hayan desembocado en un ojo, un ala o un oído modernos. Este tipo de razonamiento es tan ingenuo que sólo cabe sorprenderse ante los motivos subconscientes que llevan a querer creer en él. Es a todas luces falso que medio ojo resulte inútil. Los enfermos de cataratas no vende muy bien sin gafas, pero están mucho mejor que quienes carecen de ojos. Sin el cristalino no se tiene una imagen nítida, pero es posible no Tropez con obstáculos y detectar la acechante sombra de un depredador. 

El argumento similar de que no se puede volar con media ala es refutado por una abundante cantidad de animales con grandes habilidades planeadoras, incluidos mamíferos de muchas clases, Lagartos, ranas, serpientes y calamares. Muchas clases diferentes de animales arborícolas tienen membranas de piel entre las articulaciones que en realidad constituyen alas rudimentarias. Si nos caemos de un árbol, cualquier membrana de piel o aplanamiento del cuerpo que contribuya a aumentar su superficie puede salvarnos la vida. Los ojos y las alas no surgen de golpe. Eso equivaldría a tener la suerte de dar con la combinación que abre la cámara Acorazada de un banco. Ahora bien, si haciendo girar los números de la cerradura al azar la puerta de la cámara se abriera una rendija cada vez que nos acercáramos al número afortunado, no tardaríamos en abrirlo. En esencia, éste es el secreto de cómo la evolución consigue por selección natural lo que había parecido imposible. Cosas que no puede derivarse de forma verosímil de antecesores muy diferentes puede derivarse de forma verosímil de antecesores sólo ligeramente diferentes. Siempre será posible deriva cualquier cosa de otra, mientras que exista una serie lo bastante larga de antecesores ligeramente diferentes. 

De modo que la evolución es teóricamente capaz de hacer el trabajo que hace mucho tiempo se consideró que era prerrogativa de Dios. ¿Y existe alguna prueba de que la evolución ha existido? La respuesta es afirmativa. Se han encontrado millones de fósiles en los lugares exactos y en las profundidades exactas que cabría esperar de ser cierta la evolución. Y lo que es aún más revelador, no se ha encontrado nunca ni un solo fósiles en un lugar donde no cupiera esperarlo según la evolución, aunque hubiera podido ocurrir: el Fósil de un mamífero en una roca tan antigua que fuera anterior a la aparición de los peces, por ejemplo, bastaría para refutar toda la teoría de la evolución. 

Las pautas de la distribución de plantas y animales vivos sobre los continentes y las islas del mundo es justo la misma que si hubieran evolucionado desde antepasados comunes por medio de pasos lentos y graduales. Las pautas de la semejanza entre animales y plantas es justo la misma que si algunos fueran primos hermanos y otros primos más lejanos. Estos hechos resultaron muy convincentes ya en época de Darwin. En la actualidad, con las pruebas genéticas moleculares, hay que estar loco para dudar de ellos. 

Las pruebas en favor de la evolución son tan persuasivas que la única forma de salvar la teoría de la creación es suponer que Dios colocó adrede ingentes cantidades de pruebas para que pareciera que la evolución había tenido lugar. En otras palabras, los fósiles, la distribución geográfica de los animales, la distribución de los códigos de ADN, etcétera, todo eso no es más que un gigantesco truco para poner a prueba nuestra confianza. 

¿Quién desea venerar un Dios capaz de tal artimaña? Es sin duda mucho más reverente, y también más sensato científicamente, aceptar las pruebas sin desconfiar de ellas. Todas las criaturas vivientes son primas unas de otras, descienden de un antepasado remoto que vivió hace unos 3.000 millones de años. La evolución es un hecho, y uno de los más importantes que conocemos. Negarlo sería un acto de barbarie digno de las épocas más oscuras. 

Richard Dawkins (Nairobi, 1941) es titular de la cátedra Charles Simonyi de Divulgación Científica en la Universidad de Oxford, además de enseñar zoología en las universidades de California y Oxford. Ha presentado programas de televisión en la BBC y dirigido varias publicaciones científicas 
TRADUCCIÓN: JUAN GABRIEL LÓPEZ GUIX

El error como motor de la evolución

EL TEXTO genético sufre errores cuando se copia o se intentan reparar los daños que pueda sufrir

ENRIQUE CERDÁ OLMEDO - 22/08/2004

La diversidad de los seres vivos, incluso dentro de la misma especie, la transmisión de rasgos de unas generaciones a otras y la eficacia de la selección de muchos rasgos deseables se conocían y se aplicaban mucho antes de que Darwin formulario sus pensamientos, hace casi 150 años.

Un aspecto esencial, el origen de la diversidad, solo empezó a entenderse ya bien rodado el siglo XX, cuando se Averigua que todos los seres vivos contienen y transmiten a sus descendientes un texto (el ADN) escrito con un sencillo alfabeto de cuatro letras ( los nucleótidos). El texto genético no puede mantenerse constante, porque sufre errores cuando se copia o se intentan reparar los daños que pueda sufrir. Por ejemplo, las radiaciones ultravioleta y otras de energía aún mayor y muchos compuestos químicos, naturales o artificiales, alteran el ADN y hacen su información difícil o imposible de leer y ejecutar. No hay copista perfecto ni restaurador que acierte siempre con el contenido original de un texto dañado.

Nuestras células tienen varios equipos de copia y reparación que se componen de más de 150 proteínas distintas, entre ellas al menos quince copiadoras (polimerasas del ADN) con distintos grados de fidelidad. En funcionamiento normal cometemos un error por cada mil millones de letras copiadas, pero esta cifra varía según las circunstancias y de unos seres vivos a otros. Muchos virus hacen un error por cada mil o diez mil letras copiadas. Las reparaciones son en general más defectuosas que la copia normal, sobre todo cuando los daños son graves y abundantes.

Con el tiempo, los cambios de texto (mutaciones) se acumularían de padres a hijos, a menos que se eliminarán por selección. Mientras se mantienen, constituyen el lastre genético de la población, el conjunto de defectos hereditarios que, más o menos, nos afectan a todos. Un aumento considerable de la frecuencia de mutación, digamos al doble, causar un lastre genético incompatible con el mantenimiento de nuestras sociedades. Una frecuencia de mutación menor habría dificultad la aparición de los cambios heredables que nos han llevado a ser lo que somos. También harán falta nuevos cambios genéticos si nuestra especie aspira a sobrevivir y reproducirse eficazmente en un mundo cambiante. La conservación es una batalla perdida de antemano; el ingenio no nos bastón para adaptarnos a los cambios pasados y no creo que baste para adaptarnos a los futuros.

En el desarrollo de un organismo los cambios genéticos pueden ser perjudiciales. Por ejemplo, el cáncer se debe a la aparición de ciertas mutaciones en nuestras células somáticas, las que forman nuestros tejidos pero no van a dar lugar a nuestros hijos. Se explica de esta manera que sufran muchos tumores las personas que tienen equipos defectuosos de copia y reparación y las que se exponen a agentes que dañan el texto genético.

Liberadas de la servidumbre de sufrir mutaciones para favorecer la evolución, nuestras células somáticas podrían tener equipos perfectísimos de copia y reparación, al menos como los mejores que se encuentran en otros organismos. Triste es que carecemos de fotoliasas, unas proteínas que usan casi todos los seres vivos para reparar muy eficazmente los daños producidos por las radiaciones ultravioleta aprovechando la energía que llega con la luz del sol.

Sospechamos por tanto que esas carencias tienen la utilidad de limitar nuestras vidas para dejar sitio a nuestros descendientes y vía libre a la evolución biológica. Si queremos que nuestros descendientes sean matusalenes en serie, tendríamos que ir pensando en modificar los genes responsables de los equipos de copia y reparación de nuestras células somáticas.

E. CERDÁ, catedrático de Genética, Universidad de Sevilla

viernes, 8 de mayo de 2009

Disertación filosófica

La disertación filosófica

Consiste en un texto personal en el se expone claramente un problema filosófico tratando, en lo posible, de «resolverlo». Supone un esfuerzo de reflexión que exige pericia para conducir y expresar el propio pensamiento. Es un “acto filosófico” que requiere aprender una técnica, ya que se trata de un género particular de composición escrita con unas reglas específicas a las que conviene ajustarse.

La disertación implica la relación con un destinatario y exige la voluntad de convencer por medio de la argumentación. Así pues, esta técnica filosófica sólo es pensable como un diálogo basado en la argumentación racional.

En ella se pone a prueba el espíritu crítico de quien la elabora y la capacidad de plantear y analizar las nociones y problemas que un tema pone en juego. En definitiva, se pretende construir una reflexión clara, rigurosa y coherente; no se trata, en absoluto, de reproducir una lección aprendida.

El modelo de disertación más extendido consta de tres partes: introducción, desarrollo y conclusión.

1. Introducción

Tiene que ser precisa y no muy extensa (10 ó 15 líneas como máximo). En ella se plantea el problema o problemas presupuestos en el título de la disertación, cuál es su importancia, su historia y si tiene actualidad.

Si el tema no está formulado en forma de pregunta, entonces es pertinente abrir una o varias cuestiones que muestren el problema o problemas filosóficos contenidos en el mismo. Por ejemplo, si el tema es «Libertad y liberación», una de las preguntas que podríamos hacer es: «¿La libertad conduce siempre a la liberación?» Con ello, la reflexión se enfoca de forma más directa.

En la introducción no es necesario adelantar la solución (tesis) a la que se quiere llegar, ésta se puede descubrir al hilo de las argumentaciones expuestas en el desarrollo y expresar con claridad en la conclusión. Aunque también se puede mostrar una postura en la introducción, justificarla en el desarrollo y afirmarla de nuevo en la conclusión.

Es conveniente indicar los pasos que se van a seguir en el desarrollo (un plan de desarrollo).

2. Desarrollo

En esta parte se despliega y llena de contenido el plan proyectado. Para ello hay que poner en juego los conocimientos que se tienen sobre la materia en cuestión, sin divagar hacia cuestiones irrelevantes. Es el espacio dedicado al debate, a la discusión de tesis diferentes. Tal discusión debe estar argumentada con claridad, precisión y coherencia, e ilustrada con ejemplos y comparaciones.

No existe un plan universal válido para todos los temas. Son siempre posibles varios tipos de estrategias. Sin embargo, ciertos asuntos demandan un determinado plan. Por ejemplo:

a) Cuando el tema exige afirmar o negar una tesis como la siguiente: «¿Se puede decir que los seres humanos somos libres?», el plan puede comenzar exponiendo la tesis que se rechaza; seguidamente, los argumentos de la misma; para luego refutar dichos argumentos y pasar a establecer la tesis contraria, que es la que se quiere defender. O bien, se puede empezar exponiendo la tesis a defender con sus respectivos argumentos; después, las objeciones contra esa tesis; y, por último, la refutación de esas objeciones.

b) Cuando permite afirmar o negar una tesis, pero también una postura intermedia: una síntesis, entonces se puede plantear una estrategia dialéctica. Por ejemplo, ante la cuestión «¿Se puede decir que la cultura es la que hace al ser humano?», la respuesta puede defender que «la cultura es la que hace al ser humano» o que «el ser humano es el que hace la cultura», pero también ambas a la vez. El plan dialéctico tiene tres partes: la primera, la presentación y defensa de una tesis; la segunda, la exposición y el apoyo de la antítesis; y tercera, la síntesis. Este procedimiento implica que la tesis y la antítesis no son realmente contradictorias, sino que son compatibles.

c) Cuando se trata del análisis de una noción o concepto, como por ejemplo: «¿Qué es la verdad?», entonces el plan será analítico: primero la noción se descompondrá en los elementos que la integran y se dará su definición; segundo, se estudiarán aquellos conceptos que se derivan inmediatamente de ella; y tercero, se desarrollarán los problemas que genera: sus interpretaciones, su importancia y valor, etc.

d) Cuando plantea la relación que existe entre dos o más conceptos, por ejemplo: «Opinión, creencia y saber», conviene hacer en primer lugar el análisis de cada uno de los conceptos planteando desde el principio la relación entre ellos; y, después, exponer los argumentos que defienden la relación propuesta, aclarando si son conceptos que entran en contradicción, si se presuponen, si se reducen unos a otros, etc.

3. Conclusión

En la conclusión se resumen brevemente todos los argumentos expuestos, así como se destaca y afirma a dónde conducen tales argumentos.

Si hemos planteado preguntas en la introducción, será el momento de darles respuesta de manera clara y concisa. Pero si no consideráramos cerrado el asunto, convendría formular alguna nueva pregunta que invite a seguir reflexionando.

En la conclusión podemos implicarnos personalmente con más rotundidad, pero siempre dando las razones que justifiquen las opiniones expuestas. También es conveniente usar algún recurso literario y esforzarse por cuidar el final, intentando que el lector se quede gratamente impresionado.
Algunos consejos

1. Asegúrese de que la argumentación está ordenada y es coherente: para ello utilice correctamente las partículas de enlace («luego», «así pues», «entonces», «por lo tanto» ... ), indicando la operación que realiza en cada momento: «Paso a presentar... »; «A continuación analizaré... »; «Voy a enumerar las objeciones... ».

2. Debe alcanzar un equilibrio entre la longitud de cada parte. La introducción y la conclusión deben ser más o menos igual de extensas y ocupar cada una de ellas una quinta parte del total. El desarrollo es el espacio más amplio.

3. Separe la introducción, el desarrollo y la conclusión utilizando el punto y aparte, el sangrado de la primera línea y un doble espacio interlineal en blanco.

4. Redacte distinguiendo párrafos. Para ello, utilice el punto y aparte y el sangrado de la primera línea. Los párrafos son especialmente importantes en el desarrollo, para separar las ideas y argumentos expuestos.

5. Al principio se puede hacer una introducción provisional y redactar la definitiva al final, cuando tenga la visión de conjunto.

6. Es aconsejable recurrir a ejemplos de la historia, de la literatura, del arte, de la religión y de su experiencia de la vida sin caer en una casuística superficial.

7. Recuerde que el vocabulario técnico de la filosofía no debe conducir a la oscuridad incomprensible. No use un término si no sabe lo que dice.

8. Guarde un tono mesurado en tus juicios, tanto cuando apruebe algo como cuando lo critique.

9. Evite que la argumentación se pierda en frases demasiado largas, pues suelen resultar confusas y complicadas, por ello es aconsejable que redacte preferentemente frases cortas.

10. Cuide la ortografíe y, especialmente, la puntuación, esta última hará más inteligible el texto que elabore. Y no olvide su caligrafía: procure que sea legible.
Orientaciones para autoevaluar una disertación

Las siguientes preguntas pueden darle criterios útiles para autoevaluarse:

¿Se distinguen las diferentes partes?
¿Hay secuencialidad argumentativa: nos va llevando la exposición ordenadamente de una idea a otra?
¿Se sacan a la luz los presupuestos, las causas y las consecuencias de las ideas o tesis?
¿Se distinguen los puntos de vista con los que se está de acuerdo y con los que no?
¿Se diferencia entre lo que ud. afirma y lo que entienden otros?
¿Se explicitan las ideas dando información contenida en alguna de las unidades didácticas estudiadas?
¿Se dan razones para justificar la tesis defendida?
¿Son correctos los argumentos empleados? Es decir, ¿no se entra en contradicción ni se cometen falacias?
¿Se formulan las definiciones de los conceptos, con precisión y propiedad?
¿Se utilizan ejemplos y comparaciones que ayuden a justificar lo que se dice?
¿Se hacen referencias a pensadores u obras filosóficas?
¿Se evita que las referencias se conviertan en el tema principal, dándoles una extensión excesiva?
¿Se presenta con claridad una alternativa o varias «soluciones» (tesis) al problema?

domingo, 3 de mayo de 2009

La teoría de la evolución y sus implicaciones

Índice:
1. La teoría de la evolución
1.1 Partiendo del fijismo
1.2 La teoría de la evolución de Darwin
1.3 La teoría sintética de la evolución
2. Implicaciones
2.1 Generalización de la idea de evolución
2.2 Versiones sociales del darwinismo
2.3 Del 'creacionismo-evolucionismo' al 'finalismo-azarismo'
3. La grandeza de Darwin

LEER MAS:
http://www.xtec.es/~lvallmaj/palau/darwin2.htm

La Antropología

Abordamos aquí una pregunta fundamental: ¿Qué somos nosotros?. Ya la máxima délfica indicaba "Conócete a ti mismo". Ésta es una tarea esencial que todo ser humano debe hacer para intentar guiar su vida y situarse en el mundo.
La antropología reflexiona sobre la naturaleza dual del ser humano: realidad biológica y a la vez cultural. Como realidad biológica nos preguntamos por el origen de nuestra especie (antropología física). Como realidad cultural analizamos el proceso de socialización, la diversidad cultural y el actual proceso de globalización (antropología cultural). Por último, recorremos las teorías que desde la filosofía se han elaborado para intentar explicar ¿Qué es el ser humano? (antropología filosófica).
La antropología es la disciplina que intenta conocer qué es el ser humano. Este estudio se realiza desde distintos puntos de vista y así surgen los distintos tipos de antropología:
LEER MAS:
http://phi.iespana.es/subproceso6.htm